Me gusta la música, me llena y me hace sentir bien. No me he cansado porque el piano es algo más que mi vida. Sí, es verdad que después de dedicar más de la mitad de tu vida a la música te pueden decir no vales y te tendrás que volver a levantar.
Yo no quiero por qué estar en Berlín, ni en Salzburgo, siendo una pianista profesional que da conciertos y se forra.
Quiero que me conozcan como la chica que, estando abajo del todo, llegó a lo más alto.

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