miércoles, 6 de octubre de 2010

Preguntas frecuentes.

- "Y, ¿no te cansas del piano?, ¿de verdad dedicas tantas horas en eso?, ¿realmente crees que tendrás futuro?, ¿podrás vivir de esto?[...]"

Me gusta la música, me llena y me hace sentir bien. No me he cansado porque el piano es algo más que mi vida. Sí, es verdad que después de dedicar más de la mitad de tu vida a la música te pueden decir no vales y te tendrás que volver a levantar.
Yo no quiero por qué estar en Berlín, ni en Salzburgo, siendo una pianista profesional que da conciertos y se forra.

Quiero que me conozcan como la chica que, estando abajo del todo, llegó a lo más alto.

martes, 21 de septiembre de 2010

Es inexorable...

Y cuando vuelva a intentar olvidarte, cuando no hablemos apenas, cuando deje de mirar atrás, cuando piense en mi, en mi felicidad; cuando deje de decir tu nombre inconscientemente, cuando me quiera centrar, cuando al mirar tus fotos ya no sienta nada, cuando logre sacar una puta sonrisa de verdad...
...será entonces cuando vuelvas a aparecer. Cuando voy a volver dejar que aparezcas. Cuando me removerás entera y todo el planteamiento anterior se desvanecerá.

martes, 14 de septiembre de 2010

XIV-IX

"Es extraño pensar que llevo un mes sin verte. He visto la luna nueva... pero a ti no, he visto atardeceres y amaneceres, pero ni sombra de tu bello rostro. Los añicos de mi corazón roto son tan pequeños que pasarían por el ojo de una aguja.
Te añoro como el sol añora a la flor, como el sol añora a la flor en lo más crudo del invierno. En vez de dirigir su luz a la belleza, el corazón se endurece como el mundo congelado en que tu ausencia me ha sumido.
La esperanza me guía...
Es lo que me da fuerza de día y, sobre todo, de noche. La esperanza de que, aunque te hayas ido de mi vista, no será la última vez que pueda contemplarte."

"Destino de Caballero" (2001), de Brian Helgeland.

domingo, 25 de abril de 2010

XXV-IV


IDEARIO

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.

Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.

Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.

Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.

Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.


Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.



- Francisco M. Ortega Palomares (Cuenta Atrás)